
Nunca hubiera imaginado que luego de ocho largos años aún recordaría a la perfección cada uno de sus rasgos cincelados: ojos negros, labios carnosos y mandíbula gruesa. Era un chico hermoso sin duda alguna, sin embargo no fue eso lo que me hizo enamorarme de él, fue la nobleza de su alma. La primera vez que lo vi, yo contaba con dieciséis años, enamorada del último grupo pop del momento, dos hermanos que me cuidaban más que a un importante político y dos amigas más locas que una cabra. Era una chica tímida, pésima en matemáticas y que le daba pelea a la balanza rosa del piso de mi baño, esa que cada vez que la trepaba se burlaba en mi cara porque ya vaticinaba la muy astuta que esos quince kilos de más me harían soltar rugidos de frustración; pese a que estaba desprovista de ropa la condenada balanza no mostraba un gramo menos. Sin embargo, yo era feliz, nada perturbaba mi mundo, mi burbuja, mi felicidad, mi vida... hasta que una tormenta lo arrasó todo por completo. Con el pasar del tiempo la vida me enseñó a pelear con garras y a ser valiente, que Dios creó gente buena, bondadosa, pero no tonta, y también aprendí que en este mundo, nada es eterno, salvo que tú lo quieras.
Page Count:
190
Publication Date:
2019-07-07
No comments yet. Be the first to share your thoughts!