
Jerónimo Gracián ha sido el gran desconocido de la Reoforma de Teresa de Jesús. Históricamente se ha asociado a Teresa la figura señera de Juan de la Cruz, y es justo y razonable, pero no pocos se sorprenderán de que tuvo con Jerónimo Gracián una mayor comunicación y trato. En Gracián, no en Juan de la Cruz, depositó la Santa su propia conciencia y la Reforma que emprendió. En él encontró al hombre que buscaba. Decir esto puede parecer novedoso, pero es así. Aparecerá claro, asi lo espero, a través de estas páginas en que dibujo la semblanza de una figura, maque que olvidada, vejada y calumniada. Cuano Teresa conoció a Gracián, hubo en ella, si vala la expresión, como una especie de flechazo. En su Relación 29 describe esta amistad con una atrevida imagen con Cristo de "casamentero": "Tomonos el Señor las manos derechas y juntolas y dijome que este quería tomase en su lugar mientras viviese y que entrambos nos conformásernos en todo". A Rubeo, general de la Orden carmelita, le escribe: "Gracián es como un ángel". Es conocido ese dicho de Teresa de Jesús, tras una reprensión afectuosa de Gracián antes sus muestras de carió: -¿No sabe que cualquier alma, por perfecta que sea, ha de tener un desaguadero?".
Page Count:
434
Publication Date:
2014-01-01
ISBN-10:
8483536110
ISBN-13:
9788483536117
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